📜 Consolas clásicas
septiembre 27, 2026 · admin
Coleccionar videojuegos retro es una afición que combina videojuegos, nostalgia, historia y coleccionismo. Tener en una estantería una Nintendo NES, una Super Nintendo, una Game Boy, una Mega Drive o una PlayStation original junto a sus juegos puede resultar especialmente atractivo para cualquier aficionado al gaming clásico.
Sin embargo, empezar una colección puede ser bastante diferente de lo que parece. Es muy fácil comenzar comprando juegos sin ningún criterio, gastar más dinero del previsto y terminar acumulando cajas y cartuchos que realmente no nos interesan.
La mejor forma de empezar es hacerlo poco a poco, con un objetivo claro y aprendiendo a reconocer el estado, la región y la autenticidad de los videojuegos que queremos comprar. Además, el mercado retro tiene diferencias importantes entre juegos sueltos, completos con caja y manual y unidades precintadas, por lo que conviene conocer estos conceptos antes de realizar las primeras compras.
Antes de comprar tu primer videojuego retro, lo más importante es decidir qué quieres coleccionar.
No es necesario intentar conseguir todas las consolas y todos los juegos de las décadas de los 80, 90 y 2000. De hecho, empezar intentando abarcarlo todo suele hacer que la colección crezca rápidamente sin una dirección concreta.
Puedes plantearte diferentes objetivos.
Una posibilidad es centrarte en una consola. Por ejemplo, puedes crear una colección de Nintendo NES, Super Nintendo, Mega Drive, Game Boy, Nintendo 64, PlayStation o Dreamcast.
Otra opción consiste en coleccionar una saga concreta. Puedes buscar todos los juegos de Mario, Zelda, Pokémon, Sonic, Resident Evil, Final Fantasy o Metal Gear que te interesen.
También puedes centrarte en una generación determinada, como los videojuegos de 8 bits, 16 bits o la primera generación de consolas con CD.
Y existe una alternativa todavía más sencilla: coleccionar únicamente los juegos que realmente te gustan.
Esta última opción es especialmente recomendable si quieres disfrutar de la afición sin convertirla necesariamente en un proyecto para completar un catálogo entero.
Una de las estrategias más sencillas consiste en escoger primero una consola y construir la colección alrededor de ella.
Por ejemplo, si te interesa la época de los 16 bits, puedes comenzar con una Super Nintendo o una Mega Drive. Si prefieres los juegos de finales de los años 90, una PlayStation, Nintendo 64 o Dreamcast puede ser un buen punto de partida.
Elegir una sola plataforma también permite aprender rápidamente cuáles son sus juegos más comunes, cuáles son más difíciles de encontrar y qué precios suelen tener.
Además, cuanto más conozcas una plataforma, más sencillo será detectar un anuncio interesante y también identificar posibles errores o falsificaciones.
El presupuesto es uno de los puntos más importantes del coleccionismo retro.
No existe una cantidad mínima necesaria para comenzar. Puedes comprar juegos baratos y construir la colección progresivamente.
Lo recomendable es establecer una cantidad mensual y tratar de respetarla.
Por ejemplo, puedes decidir gastar 30, 50 o 100 euros al mes. La cantidad concreta dependerá de tus posibilidades y del tipo de colección que quieras crear.
También conviene reservar una parte del presupuesto para accesorios, cables, mandos, limpieza, cajas protectoras y posibles reparaciones.
El mercado retro tiene juegos económicos y otros que pueden alcanzar precios considerablemente superiores. Por eso, intentar comprar únicamente las piezas más raras desde el principio puede hacer que el presupuesto se dispare rápidamente.
Una colección interesante no tiene por qué ser una colección cara.
Uno de los primeros conceptos que conviene aprender es la diferencia entre las distintas formas en las que podemos encontrar un videojuego antiguo.
Un juego suelto normalmente significa que tenemos únicamente el cartucho o el disco.
Un juego completo suele conservar la caja, el manual y los elementos originales que acompañaban al producto, aunque el significado exacto de «completo» puede variar según la plataforma y la edición.
También existen juegos precintados, que conservan su embalaje original sin abrir.
Estas diferencias pueden tener un impacto importante en el precio. No debemos comparar directamente el precio de un cartucho suelto con el de una copia completa con caja y manual.
Para alguien que simplemente quiere jugar, un juego suelto puede ser suficiente. Para alguien interesado en el coleccionismo, la presentación y la conservación de todos los elementos originales pueden tener mucha más importancia.
Depende del objetivo de la colección.
Si quieres jugar, comprar juegos sueltos puede permitirte conseguir muchos más títulos gastando menos.
Si quieres montar una colección visualmente atractiva, las cajas pueden tener mucho más sentido.
También puedes adoptar una estrategia intermedia: comprar completos los juegos que realmente consideres importantes y aceptar versiones sueltas para títulos secundarios.
Esto permite controlar mucho mejor el presupuesto.
Además, no hay que olvidar que las cajas y los manuales también forman parte de la historia del videojuego. Un manual original, un mapa o determinados folletos pueden ser elementos muy interesantes para un coleccionista.
Uno de los errores más habituales de los principiantes es comprar el primer ejemplar que encuentran.
Antes de pagar, merece la pena investigar el juego.
Comprueba cuánto se está pidiendo por ejemplares similares y, sobre todo, intenta diferenciar entre precios anunciados y precios reales de mercado.
Un vendedor puede poner un juego a 200 euros, pero eso no significa automáticamente que el juego valga 200 euros.
Las guías de precios y los mercados de segunda mano pueden servir para obtener una referencia, pero es importante comparar ejemplares que tengan características similares.
No es lo mismo una copia PAL española completa que una versión de otra región, ni una unidad en perfecto estado que otra con una caja deteriorada.
Si compras videojuegos retro en España, conviene familiarizarse con el concepto de región.
Los videojuegos europeos utilizan principalmente el estándar PAL, mientras que Japón y Estados Unidos utilizan versiones NTSC, aunque dentro de estos mercados existen diferencias.
Un mismo juego puede tener diferentes carátulas, manuales, idiomas, cajas o características dependiendo de la región.
Por eso, antes de comprar un videojuego extranjero, comprueba exactamente qué versión estás adquiriendo.
Esto es especialmente importante si quieres crear una colección coherente.
Si tu objetivo es tener una colección de juegos españoles o europeos, probablemente querrás prestar especial atención a las versiones PAL que se comercializaron en nuestro mercado.
Las reproducciones, conocidas habitualmente como repros, son uno de los aspectos que más preocupan a los coleccionistas.
Una repro es una reproducción que intenta parecerse a un producto original. Algunas pueden estar claramente identificadas como reproducciones, mientras que otras se presentan de forma engañosa.
El problema es especialmente relevante cuando hablamos de videojuegos raros y caros.
Antes de comprar un juego de precio elevado, conviene comparar fotografías de ejemplares auténticos y prestar atención a elementos como la etiqueta, el plástico, los tornillos, la placa electrónica, las impresiones y otros detalles propios del sistema.
En determinados cartuchos, abrirlos y comprobar la placa puede proporcionar información muy útil, aunque hacerlo requiere herramientas adecuadas y cierta experiencia.
Los expertos del sector también recomiendan extremar las precauciones cuando un juego supuestamente raro aparece a un precio demasiado bajo.
Otro error habitual consiste en pensar que una colección necesita juegos muy caros para ser buena.
No es así.
Un videojuego puede ser extremadamente importante para ti aunque tenga poco valor económico.
De hecho, una colección basada en tus gustos personales puede resultar mucho más interesante a largo plazo que una acumulación de juegos comprados exclusivamente porque alguien los considera valiosos.
Puedes tener una colección centrada en tus juegos favoritos de la infancia, en una consola que nunca pudiste tener de pequeño o en una saga que siempre te haya gustado.
El criterio lo decides tú.
Existen muchas formas de encontrar videojuegos antiguos.
Las tiendas especializadas son una de las opciones más sencillas para comenzar porque permiten ver físicamente los productos y, en muchos casos, ofrecen garantías sobre su funcionamiento y autenticidad.
Las ferias de videojuegos retro también son interesantes. Permiten comparar diferentes vendedores y encontrar una gran cantidad de consolas, juegos y accesorios en un mismo lugar.
Los mercados de segunda mano y plataformas de compraventa pueden ofrecer precios interesantes, aunque requieren mayor precaución.
También puedes encontrar lotes procedentes de particulares.
Los lotes pueden resultar especialmente interesantes cuando buscas juegos comunes, pero conviene calcular cuánto estás pagando realmente por cada pieza y comprobar el estado de los productos.
El coleccionismo puede generar fácilmente compras impulsivas.
Ves un juego que recuerdas de tu infancia, encuentras un anuncio aparentemente interesante y terminas comprándolo sin comprobar el precio ni el estado.
Una buena estrategia consiste en crear una lista de juegos que quieres conseguir.
Puedes dividirla en tres grupos:
Prioridad alta: juegos que realmente quieres tener.
Prioridad media: títulos interesantes que comprarás si aparecen a buen precio.
Prioridad baja: juegos que te gustan, pero que no necesitas tener inmediatamente.
De esta forma resulta mucho más fácil evitar gastar el presupuesto en cualquier juego que aparezca delante de ti.
El estado físico de un videojuego puede variar muchísimo.
En un cartucho debes revisar la carcasa, la etiqueta y los contactos.
En los juegos en CD o DVD conviene comprobar que el disco no tenga daños importantes y que la caja esté completa.
En los juegos con caja de cartón hay que prestar especial atención a golpes, roturas, humedad, manchas y deformaciones.
Los manuales también pueden tener desgaste, páginas dobladas o pérdidas.
Todo esto puede influir en el valor de una pieza y, sobre todo, en su estado de conservación.
Si vas a comprar una consola retro de segunda mano, intenta comprobar que funciona.
En una consola de cartuchos, prueba diferentes juegos si es posible.
En una PlayStation original, comprueba que el lector funciona correctamente.
En una consola portátil, revisa la pantalla, los botones, la batería y el conector de alimentación.
También es importante comprobar que incluya los accesorios necesarios para utilizarla.
Una consola barata que necesita después un mando, una fuente de alimentación, cables y una reparación puede terminar costando bastante más de lo previsto.
Una vez comprados los juegos, hay que conservarlos correctamente.
Los cartuchos pueden acumular polvo y suciedad en los contactos, mientras que las cajas pueden acumular polvo o sufrir daños por una manipulación constante.
La limpieza debe hacerse con cuidado.
No conviene utilizar productos agresivos ni intentar restaurar una pieza sin saber exactamente qué estamos haciendo.
En el caso de los cartuchos, una limpieza incorrecta puede incluso provocar daños en determinados componentes.
Por eso, si tienes una pieza especialmente valiosa, es mejor aprender primero cómo se limpia correctamente antes de experimentar con ella.
El lugar donde guardes tu colección es muy importante.
La luz solar directa puede deteriorar y decolorar las carátulas y las cajas con el paso del tiempo. También es recomendable evitar lugares con humedad elevada y cambios bruscos de temperatura.
Una estantería interior, alejada de la luz solar directa y de fuentes de humedad, suele ser mucho más apropiada que un garaje, un trastero húmedo o un espacio sometido a grandes variaciones de temperatura.
Los videojuegos en caja deben almacenarse preferentemente en posición vertical y sin colocar demasiado peso encima.
Las fundas protectoras pueden ser útiles para reducir roces, polvo y desgaste exterior, especialmente cuando hablamos de cajas de cartón o piezas que queremos conservar en buen estado.
Los cartuchos y discos pueden ser relativamente resistentes, pero los elementos de papel suelen ser mucho más delicados.
Manuales, mapas, pósteres, folletos e instrucciones pueden doblarse, rasgarse o deteriorarse con facilidad.
Si tienes una edición especialmente completa, intenta manipular estos elementos lo menos posible.
También puedes utilizar fundas protectoras adecuadas para determinados tamaños de caja y documentos.
La conservación no consiste en dejar el videojuego completamente intocable, sino en reducir los factores que pueden deteriorarlo con el paso de los años.
Cuando tengas 10 o 20 juegos probablemente recordarás perfectamente lo que tienes.
Cuando llegues a 100, 200 o más, la situación cambiará.
Por eso es recomendable crear un inventario desde el principio.
Puedes utilizar una hoja de cálculo para registrar:
También puedes anotar si el juego está pendiente de conseguir, si está repetido o si quieres sustituir una copia por otra en mejor estado.
Tener un inventario también ayuda a saber cuánto dinero has gastado realmente en la colección.
Una colección no necesita estar formada por juegos raros.
De hecho, comenzar con títulos baratos puede ser una forma excelente de aprender.
Puedes practicar cómo limpiar un cartucho, cómo comprobar una caja, cómo identificar una versión o cómo almacenar correctamente un juego sin arriesgarte con una pieza especialmente cara.
A medida que adquieras experiencia, podrás pasar a juegos más difíciles de encontrar.
Es mejor no plantearse el coleccionismo exclusivamente como una inversión.
Los precios pueden cambiar y dependen de muchos factores: demanda, estado, región, disponibilidad, popularidad del juego y cantidad de unidades existentes.
Además, el precio de un anuncio no garantiza que esa sea la cantidad que finalmente se pagará por el producto.
El mercado español tiene sus propias particularidades y las diferencias entre una copia suelta, una completa y una precintada pueden ser importantes.
Si compras un videojuego porque te gusta y posteriormente aumenta su valor, perfecto. Pero basar toda una colección en la expectativa de que determinados juegos subirán de precio puede llevar a decisiones poco interesantes desde el punto de vista del hobby.
Si tienes un presupuesto reducido, puedes comenzar con una única consola.
Imagina que eliges PlayStation.
Primero puedes comprar una consola que funcione correctamente.
Después, consigue un mando y los cables necesarios.
A continuación, busca algunos juegos económicos que realmente quieras jugar.
Una vez tengas una pequeña colección, empieza a buscar títulos más concretos.
Este sistema tiene una ventaja importante: desde el primer momento puedes disfrutar de los juegos y no necesitas esperar años para tener una colección grande.
También puedes aplicar el mismo método con NES, SNES, Mega Drive, Game Boy, Nintendo 64, Dreamcast o cualquier otra plataforma.
Uno de los mayores errores es intentar completar una consola demasiado rápido.
Otro consiste en comprar únicamente porque el vendedor afirma que algo es «raro».
También es recomendable evitar pagar precios elevados sin investigar previamente.
Comprar juegos sin comprobar la región puede generar problemas si quieres una colección coherente.
Y nunca conviene dar por hecho que un juego caro es original simplemente porque viene con caja.
La autenticidad debe comprobarse especialmente cuando hablamos de piezas de precio elevado.
No necesitas conseguir todos los juegos.
Tampoco necesitas que todas las cajas estén impecables.
Ni necesitas gastar miles de euros.
El coleccionismo de videojuegos puede disfrutarse de muchas maneras.
Para algunos jugadores consiste en tener todos los juegos de una consola. Para otros, consiste en recuperar aquellos títulos que disfrutaron durante su infancia.
También hay coleccionistas que buscan únicamente versiones PAL españolas, determinadas ediciones, juegos japoneses, manuales originales, consolas especiales o accesorios.
Lo importante es que la colección tenga sentido para ti.
Si quieres empezar tu colección de videojuegos retro, puedes seguir un proceso muy sencillo.
Primero, elige una consola o una saga.
Después, establece un presupuesto mensual.
Haz una lista con los juegos que quieres conseguir.
Investiga sus precios y aprende a diferenciar versiones.
Antes de comprar una pieza cara, comprueba su autenticidad.
Cuando encuentres una buena oportunidad, revisa el estado del juego y, si es posible, pruébalo.
Finalmente, guarda cada pieza correctamente y registra la compra en tu inventario.
A partir de ahí, deja que la colección crezca poco a poco.
El coleccionismo retro no debería convertirse en una carrera por tener más juegos que nadie. La gracia está precisamente en buscar, descubrir títulos, recordar viejos videojuegos y encontrar aquellas piezas que realmente quieres tener.
No existe una única respuesta. Una buena opción es comenzar con una plataforma que te guste y que tenga suficiente disponibilidad de juegos. NES, Super Nintendo, Mega Drive, PlayStation, Game Boy y Nintendo 64 son ejemplos de sistemas con una gran comunidad de coleccionistas y abundante catálogo.
Depende de tu objetivo. Los juegos sueltos suelen ser más económicos y pueden ser suficientes si quieres jugar. Si buscas una colección física más completa, puedes dar prioridad a las copias con caja y manual.
Hay que revisar diferentes elementos dependiendo de la consola: etiqueta, carcasa, tornillos, placa, impresión y otros detalles. En juegos caros es recomendable comparar el ejemplar con fotografías de unidades originales y recurrir a vendedores especializados cuando sea posible.
Puedes encontrarlos en tiendas especializadas, ferias retro, mercados de segunda mano y plataformas de compraventa entre particulares. Las tiendas especializadas pueden ser especialmente interesantes para los primeros compradores porque ofrecen mayor seguridad sobre el estado y autenticidad de determinados productos.
No necesitas una gran cantidad. Puedes comenzar comprando una consola y algunos juegos económicos. Lo importante es establecer un presupuesto y no gastar más de lo que puedas permitirte.
Lo ideal es mantenerlos alejados de la luz solar directa, la humedad y los cambios extremos de temperatura. Las cajas deben mantenerse protegidas y los juegos almacenarse evitando presión o peso innecesario.
Puede ser una afición muy gratificante si te interesan los videojuegos clásicos, la historia del medio o el coleccionismo. No obstante, la colección no tiene que medirse por su precio ni por el número de juegos. Una pequeña selección de títulos que realmente disfrutas puede tener mucho más sentido que una estantería llena de juegos comprados sin criterio.
Empezar una colección de videojuegos retro es mucho más sencillo cuando tienes un objetivo.
Escoge una plataforma, prepara una lista de juegos, establece un presupuesto y empieza con calma. Aprende a reconocer las diferentes versiones, comprueba el estado de los productos y presta especial atención a la autenticidad cuando compres juegos raros o caros.
Con el tiempo irás adquiriendo experiencia y sabrás reconocer mejor las oportunidades.
Y quizá ese sea uno de los grandes atractivos del coleccionismo retro: no se trata solamente de comprar videojuegos, sino de descubrirlos, buscarlos, conservarlos y volver a disfrutar de una parte de la historia de los videojuegos.
Sigue leyendo
📺 Creadores retro
Los mejores canales de YouTube sobre música de videojuegos
octubre 20, 2026
📺 Creadores retro
Angry Video Game Nerd: quién es James Rolfe y su historia
octubre 20, 2026
📺 Creadores retro
Game Sack: uno de los canales retro más veteranos
octubre 19, 2026
📺 Creadores retro
Los mejores canales de YouTube sobre speedruns retro
octubre 19, 2026
📺 Creadores retro
Metal Jesus Rocks: quién es y su canal de coleccionismo
octubre 19, 2026
📺 Creadores retro
Summoning Salt: el canal sobre récords y speedruns
octubre 19, 2026